jueves, 8 de marzo de 2012

CONVENTO SANTO CRISTO DEL PASMO

CONVENTO DE SANTA CLARA. MONASTERIO SANTO CRISTO DEL PASMO.
LAS CLARISAS DE MONTIJO.

Bibliografia.
1. Navarro del Castillo, Vicente: MONTIJO. APUNTES HISTÓRICOS DE UNA VILLA CONDAL.
2. Arévalo Sánchez, Antonio: LAS CLARISAS DE MONTIJO. HISTORIA DEL MONASTERIO SANTO CRISTO DEL PASMO.

Fotografías.:
Manuel Cuerpo Rocha
Juan Ortiz (parte interior)

 INTRODUCCIÓN.:



Muro y torreón del monasterio. "Restauración primera que se hizo"
Fachada oeste del convento. Los trabajos de restauración y conservación de los edificios públicos deben estar en manos de expertos. Se hizo una restauración deprimente, con esas ramificaciones de cemento de color gris claro que sobran comentarios sobre la misma.


Trataremos de hacer una breve exposición con estas diapositivas y fotografías con el objetivo de acercarnos a la historia de este convento a través de fuentes como las que mencionamos en la bibliografía , las más documentadas que hemos encontrado y resumiendo en todo lo posible.



La misma fachada una vez hecha la restauración por expertos.Vemos un cambio espectacular. Fachada que da a la Plaza de Santa Clara.

La finalidad fue en su día dar a conocer a los escolares una aproximación a la historia del convento y a la historia local. Hoy pretendo actualizarlo y hacer llegar a los compañeros docentes que quieran hacer uso de este trabajo un instrumento por si ellos lo estiman de interés para seguir cumpliendo esa finalidad y en general a todos para aportarle unos primeros paso que despierte en ellos el interés por nuestro patrimonio municipal.





Es evidente que los edificios que constituyen el patrimonio de un pueblo deben protegerse. Hay que evitar estas cosas por razones obvias.




Obviamente partimos de la idea de que este trabajo está abierto a cualquier revisión e  iniciativa que pueda mejorarlo o completarlo para favorecer las metas que persigue.







Esquina del convento, calle Santa Ana y Plaza de Santa Clara (ayer y hoy). Muros y torreón una vez restaurado.




Detalles de torreón antes de la restauración llevada a cabo por los expertos
No es , ni lo pretende, un documento con una finalidad histórica sino una puerta para despertar ese interés entre los alumnos/as de la Educación Secundaria por el conocimiento de su entorno más próximo.



Fachada norte, en la Calle Santa Ana (imagen tomada desde la Plaza de Santa Clara)


La misma fachada , tomada desde la calle Santa  Ana. Iglesia y monasterio.
Aunque es conocido con el nombre de Convento de Santa Clara, su verdadero nombre es Convento del Santísimo Cristo del Pasmo. Esta situado en la calle Santa Ana y fue construido en 1703 en el mismo lugar que había estado el Beaterio de Nuestra Señora de los Remedios desde 1617.


Puerta de entrada al convento en la Calle Santa Ana


Calle Santa Ana nº 2. Portería del monasterio. "Tiene jambas y dintel almohadillados de granitos ´(...). Atravesando la porteria, reformada en junio de 1.957, a mano derecha, tenemos e locutorio o grada y enfrente el torno  (....) " (2)
El Convento de Santa Clara, goza entre los montijanos/as  de gran cariño, influencia y prestigio. Es para Montijo como algo propio considerándose que irradia gran influencia espiritual entre sus vecinos.
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"Sobre el dintel se alza un templete con su nicho, frontón y dos baquetones terminados en punta. Aquí después de recomponerla en 1978, reposa una efigie antigua de San Francisco (durante la II República, sufrió la amputación de la cabeza en un acto vandálico. La trajeron restaurada el 18 de agosto de 1978. La reja que tiene delante es del mismo año). En las esquinas del dintel, a los flancos del templete, sobre salen dos escudos del Conde de Montijo. (2)
Dos escudos iguales. Escudo de los Portocarreros, de marmol blanco con la corona marquesal y soportando flores de lis. Esto pone de manifiesto la infleuncia que tuvieron los Condes de Montijo en toda la ciudad.
Las clarisas de Montijo, Franciscanas Clarisas, están dedicadas a la oración y al trabajo. Su principal fuente de ingreso según parece ha estado basada en la repostería que han gozado de prestigio en sus labores de fabricación de dulces famosos no sólo en Montijo sino en toda la provincia y en otros trabajos como la encuadernación de libros y fascículos así como en el trabajo en la propia huerta del convento
Otra de las puertas de acceso a las dependencias del convento, puerta de acceso a la Iglesia, también en la fachada norte, Calle Santa Ana.

“El convento de las Clarisas de Montijo, llamado Santo Cristo del Pasmo porque el altar de su iglesia está presidido por una impresionante talla que representa la agonía de Cristo en la cruz, talla esculpida por el artista del siglo XVI de origen francés y afincado en Valladolid, Juan de Juni.


Santísimo Cristo del Pasmo, titular del monasterio, talla de Juan de Juni (1506-1577)
Nota.: imgen y pie, del libro de Antonio Arévalo Sánchez "Las Clarisas de Montijo. Historia del Monasterio Santo Cristo del Pasmo", pág 103
Esta imagen es la contraportada del libro.
En el convento vive actualmente doce religiosas de la Orden de Santa Clara consagradas al Señor con los votos de pobreza, castidad y obediencia, viven el lema de ora et labora (reza y trabaja)” (2)

Etapas hacia la fundación del convento


Puerta situada en la fachada norte, Calle Santa Ana. Placa instalada en los últimos años, tras la remodelación o restauración llevada a cabo en el convento. Puerta de acceso a la Iglesia.
 Primera fase: El primitivo beaterio de Montijo

“El primer beaterio de Montijo estuvo situado en una media casa de la calle Badajoz, en la casa de Beatriz Jiménez, esposa de Alonso Rodríguez, al que había seguido a Yelves (actual Elvas), en la vecina Portugal…” (2). Parece ser que éste será el germen de futuro convento.
Una de las beatas, vecina de Montijo, Marina Sánchez, antes de su muerte hizo testamento a favor del beaterio montijano. En 1583 los bienes legados, siendo beata mayor Inés Domínguez, pasan a poder del beaterio.



Placa situada en la fachada norte, Calle Santa Ana (visualizada en la imagen anterior)

Tanto en el libro de Vicente Navarro del Castillo (1) como en el libro de Antonio Arévalo Sánchez (2), citado en la bibliografía de este punto, se describe con detalles todo este proceso y trasiego hasta la formalización legal de la herencia y la decisión del traslado a la casa heredada en la calle Santa Ana y que no detallamos aquí por considerar que está fuera del objetivo de esta presentación. (Damos las fuentes por si alguno quiere ampliar su conocimiento sobre este tema).

Segunda fase: Traslado del beaterio a la casa heredada de Santa Ana



Observamos Espadaña del convento después de la restauración

Detalles de la espadaña del convento de Santa Clara de Montijo, restaurada en 2004.
El nuevo emplazamiento, que vendría a denominarse Beaterio de Nuestra Señora de los Remedios o de la Piedad, ubicado en la calle Santa Ana (1), en la casa heredada, a medida que van pasando los años se va rehaciendo con las ayudas de las limosnas, las rentas existentes, y el apoyo de algunos principales del lugar y de el propio Conde de Montijo Cristóbal Osorio Portocarrero que interesado en este  tema favorece el desarrollo del mismo y de la iglesia que se levanta colindante.


Patio de la cisterna, data finales del siglo XVII, imagen de mi colección de diapositiva realizadas para los diaporamas con la colaboración de Juan Ortiz.
Poco apoco va evolucionando, consolidándose y poblándose. Ya en 1617, la beata mayor, Elvira de San Juan gestiona y pide licencia para que en la iglesia que habían hecho y fundado junto a la casa se pudiera dar misa como en las demás ermitas. Con el beneplácito de la parroquia de San Pedro la licencia fue otorgada ese mismo año y el beaterio se declara de la Tercera Orden de San Francisco.

Otra toma o diapositiva del patio mencionado. Patio cuadrado, de dos pisos.

Con el nuevo beaterio e Iglesia ya funcionando, las beatas organizaron su vida en comunidad, atendiéndose a las reglas de la Orden Tercera de San Francisco, de cuyos frailes recibían asistencia. Pasan los años, lógicamente viven los acontecimientos históricos del momentos, como la guerra con Portugal,   se llegará a las obras del nuevo convento. Los detalles de todo este proceso y tránsito de tiempo los podrán ver con precisión en la bibliografía que citamos (1) y (2).
Detalles del pozo, del patio de la cisterna , finales del siglo XVII. En medio del patio el brocal marmóreo de la cisterna
Tercera fase: Obras y fundación del Monasterio.

Imagen o diapositiva de mi colección para los diaporamas realizados del convento.

Motivos de la toma de decisiones:

Como consecuencia lógica después de la guerra con Portugal la situación económica era precaria en todas partes, lógicamente en el beaterio no era una excepción y su economía era precaria también, “económicamente siempre llevó una vida de penuria y estrechez, ya que sus necesidades  sólo se cubrían con las escasas dotes de las religiosas y con las limosnas de los devotos y de los Condes de Montijo” (1). No obstante y a pesar de esas circunstancias se plantea la edificación del convento alrededor del 1 de octubre de 1684.

Escalinata del Patio Viejo principio siglo XVII, diapositiva de mi colección realizada con la colaboración de Juan Ortiz.
Lo que mueve a la creación del convento, con el apoyo del IV Conde de Montijo, Don Cristóbal Portocarrero y Guzmán de Luna, parece ser motivado, por la presencia en el beaterio, como religiosas, de doña Juana Portocarrero (sor Juana del Sacramento de Luna Portocarrero) y de doña Manuela Portocarrero (sor Manuela de Jesús Portocarrero), prima e hija natural de Conde (ésta aunque reconocida, es fruto de los amoríos del conde con una tal Casimira) que hace que éste pretenda la idea de levantar un Monasterio e iglesia más suntuosos.


Diapositiva del Claustro y escalinata del patio viejo ya citado
Otra de las razones que se baraja, parece ser que el Conde pasaba largas temporadas en Montijo ( estando avecindado en Badajoz) lo que hace que se entablara “una íntima y santa intimidad con la Madre maría de la Encarnación, que con sus santos consejos le apartó de algunos malsanos devaneos” – según Vicente Navarro del Castillo – y así todo ello hace que el empeño del conde.

Diapositova con imagen del claustro
Las gestiones para la creación del Monasterio:


“Las gestiones para la erección de Convento fueron largas y laboriosas, pero al fin tuvieron una resultado feliz, al firmarse en Roma el 11 de marzo de 1703, el ansiado decreto, por el que el Beaterio de Ntra. Sra. de los Remedios o de la Piedad se erigía en Convento, con el nombre de Ntro. Dr. del pasmo, según había sido la voluntad de su valioso protector, D. Cristóbal Portocarrero, Conde de Montijo y las beatas terciarias franciscanas se convertían en religiosas de la Orden de santa Clara. El decreto redactado en italiano y en latín venía dirigido al Prior del Priorato de S. marcos de león, de cuya jurisdicción pertenecía la villa de Montijo y al que se comisionaba para que llevase a efecto la erección de Monasterio” (Capítulo XX del libro de Vicente Navarro del castillo: MONTIJO. APUNTES HISTORICOS DE UNA VILLA CONDAL págs. 137 a 142).
El Convento de Montijo pertenecería a la provincia religiosa descalza de San Gabriel.
Tres centurias de vida claustral.

Desde su fundación a día de hoy tres siglos nos contemplan y lo largo de todo este tiempo el convento ha sabido sobreponerse a un sinfín de circunstancias adversas como las guerras con Portugal, expolio de los bienes monásticos (época de Mendizábal), etc. que encontrarás detallado en el libro de Vicente Navarro del Castillo o de Antonio Arévalo Sánchez citado en la bibliografía. A pesar de todo la vida claustral pervive hasta nuestros días por la perseverancia de las mujeres que se entregaron a esta vida conventual.




En la diapositiva observamos el claustro bajo elrededor del patio de la cisterna, finales del siglo XVII.
El Beaterio de Ntra. Sra. de los Remedios, siendo la última Madre Presidenta María de San Jerónimo, se erigió en Monasterio de Clarisas, llamado el convento Santo Cristo del Pasmo, porque el altar de su iglesia está presidido por la imagen que representa la agonía de Cristo en la cruz.
Las primeras gestiones encaminadas a la formación y adoctrinamiento de las beatas montijanas en la Regla de Santa Clara estuvieron encaminadas a que fuesen las clarisas del Convento de Jesús de Mérida las que se trasladaran a Montijo con esta finalidad ya que así era el deseo tanto del Conde como de las beatas. Las gestiones que se hacen con esta finalidad con obtuvieron resultado positivo.



Vista del Claustro alto del Patio Viejo. En este claustro de arriba alinean las celdas de las monjas.

 Vista la negativa de las clarisas emeritenses se piensa en las clarisas de Zafra pero tampoco se consigue y se pide permiso al obispo de Badajoz, D. Juan Marín de Rodezno para que se trasladaran dos religiosas del Convento de Barcarrota, permiso que se concedió.
  
Desde la llegada al Convento de Montijo de las religiosas de Barcarrota, doña Inés del Espiritu Santo y Doña Catalina de la Trinidad, habían pasado seis  años y medio, por lo que se creyó suficientemente instruidas a las religiosas montijanas y se autoriza la marcha de éstas a su convento de origen
Las clarisas o seguidoras de Santa Clara de Asís (monja italiana que bajo la influencia de San Francisco de Asís fundó la orden religiosa de las clarisas y que fue canonizada por Alejandro IV en 1225).


No es objetivo de este trabajo describir la vida de las monjas clarisas, que como hemos indicados podrás encontrar perfectamente detallada en el capítulo V del libro, ya citado,  de Antonio Arévalo Sánchez (este libro podrías adquirirlo hoy en el mismo convento donde está a la venta) y que si te interesa el tema te lo recomendamos por considerarlo como lo más completo de lo publicado que yo conozco.
La supervivencia del convento.
“Fallecido el conde fundador Cristóbal Portocarrero y Guzmán de Luna en 1704, al poco de erigirse el monasterio (…) parece que ninguno de los herederos mostró igual interés en la protección de las monjas” (2) y consecuentemente tuvieron los lógico problemas de la falta de este apoyo. No obstante  además de la casa condal, el monasterio ha contado a lo largo de su historia con otros mecenas como por ejemplo Miguel de Zabala y Auñón, natural de Badajoz, que tuvo en el convento a una hermana, sor Rosa de la Concepción, y  a su sobrina sor Andrea de San Miguel, y que haría testamento a favor del convento, como lo harán igualmente otros pariente de la familia Zabala.
Junto a estos apoyos externos el tesón, el trabajo, las limosnas, etc ha hecho posible que a pesar de todos los problemas sigan adelante. Los trabajos de confecciones de flores de papel y talco, industria que surtía al ornato de las iglesias, panteones y hogares; la fabricación de pan para consagrar que se servían a varias parroquias, los trabajos de bordados, ornamentos litúrgicos, los trabajos de encuadernaciones y el éxito en la artesanía de los dulces… todo ha hecho que fuese las fuentes que han sostenido a las monjas de este convento.
Hoy queremos señalar, para terminar este trabajo que a lo largo de estos tres siglos de supervivencias el Monasterio cuenta con un patrimonio artístico, con una bonita iglesia conventual y entre lo más sobresaliente podemos citar, un lienzo de Cristo del pintor extremeño Luis de Morales, "El Divino" (siglo XVI) y los objetos consagrados al culto litúrgico del monasterio.


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